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Antonio Acosta, de la música a los alfajores y siempre apostando por Bragado

Llegó a Bragado hace 14 años, construyó su historia ligada al folklore, la radio y la cultura local y hoy decidió dar un nuevo paso: dejar su trabajo ferroviario para dedicarse de lleno a Bragadito, el emprendimiento de alfajores que sigue haciendo crecer.

Antonio Acosta, de la música a los alfajores y siempre apostando por Bragado

Llegó a Bragado hace 14 años, construyó su historia ligada al folklore, la radio y la cultura local y hoy decidió dar un nuevo paso: dejar su trabajo ferroviario para dedicarse de lleno a Bragadito, el emprendimiento de alfajores que sigue haciendo crecer.

UNA HISTORIA QUE COMENZÓ CON LA MÚSICA

Antonio Acosta llegó a Bragado en 2013, después de haber vivido y trabajado en el conurbano bonaerense. La posibilidad de instalarse en la ciudad surgió a partir de la invitación de un amigo, Luis Escobedo, y con el tiempo terminó construyendo aquí su vida familiar y laboral.

Su vínculo con la comunidad comenzó a fortalecerse a través de la música y la danza. Su origen familiar santiagueño estuvo siempre presente y encontró en el bombo un instrumento que lo conectó con el folklore y también con sus propios hijos.

Junto a Alexis y Valentín formó el grupo Los Acosta, con el que recorrieron escenarios de Bragado y la zona.

También participó de distintos proyectos vinculados con la danza, la percusión y las fiestas populares, entre ellas la celebración de la Pachamama y distintas actividades culturales de las localidades del partido.

SUS HIJOS TAMBIÉN LLEVARON LA MÚSICA MÁS ALLÁ DE BRAGADO

La música terminó convirtiéndose también en un camino para sus hijos.

Alexis Acosta, que integraba Los Acosta como cantante y guitarrista, actualmente trabaja en Perú, donde forma parte de un espectáculo musical destinado a turistas que recorren la zona de Cusco.

Valentín, por su parte, es violinista y bajista y reside en Pipa, Brasil, donde continúa vinculado con la música.

Para Antonio, ambos representan también una generación de jóvenes argentinos que decidió buscar oportunidades laborales y artísticas fuera del país.

DE LA RADIO A LOS ALFAJORES

Además de la música, Antonio encontró otra forma de comunicarse con la comunidad a través de la radio. Su experiencia comenzó en Buenos Aires, vinculada al folklore, y luego continuó en Bragado.

Pero con el tiempo apareció otro proyecto que terminaría ocupando un lugar central en su vida: Bragadito.

El emprendimiento de alfajores fue creciendo hasta convertirse en su principal apuesta laboral. Antonio contó que el producto logró posicionarse no solamente entre los vecinos, sino también entre personas que viajan a otras ciudades y llevan los alfajores como una forma de representar a Bragado.

Incluso recordó el comentario de una clienta que le contó que su esposa, radióloga, había participado de una degustación a ciegas de 19 alfajores y que Bragadito había quedado en el cuarto lugar.

UNA DECISIÓN PARA CAMBIAR EL RUMBO

Hace tres meses, Antonio tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejó su trabajo ferroviario después de aproximadamente siete años para dedicarse de lleno al emprendimiento.

Reconoció que no fue una decisión sencilla por la estabilidad y por los vínculos construidos durante esos años, pero entendió que Bragadito necesitaba toda su atención.

“Decidí abocarme 100% a Bragadito porque me necesitan”, explicó.

Ahora proyecta seguir creciendo y anticipó incluso un nuevo producto: un alfajor picante, que ya está siendo probado entre consumidores y que próximamente será presentado para competir en eventos especializados.

BRAGADO COMO PARTE DE LA IDENTIDAD

Antonio también habló de su vínculo con la ciudad y consideró que Bragado tiene una identidad propia que debería seguir potenciándose.

Mencionó especialmente la leyenda del Potro Bragado y el Parque Lacunario como elementos que pueden ser aprovechados para atraer visitantes.

También destacó la importancia de las fiestas populares y de las localidades rurales, espacios en los que participa habitualmente con la música y con su emprendimiento.

Después de 14 años en la ciudad, asegura que todavía conserva algo que valora especialmente: esa tranquilidad y ese trato cotidiano que, según entiende, mantiene a Bragado cerca de aquella identidad de pueblo que muchos vecinos recuerdan.

“SEGUIMOS APOSTANDO A BRAGADO”

Con 52 años, Antonio asegura que todavía tiene proyectos y ganas de seguir creciendo.

Su recorrido comenzó con la danza y el folklore, continuó con la radio y hoy tiene a los alfajores como principal desafío.

Lejos de pensar en detenerse, apuesta a seguir desarrollando Bragadito desde la ciudad que eligió para vivir.

“Un emprendedor nunca pierde las esperanzas”, resumió durante la entrevista.

A continuación la nota realizada por Hugo Ruaro

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